¿ Y tú? Cómo lo haces.

 

 

Qué qué hago cuándo me acuerdo me preguntas.

 

 

Fácil, cuento los días que no ha habido nada más que silencio, lleno de de repente ese silencio atronador, que también había olvidado y me lleno de cosas, de viajes, de sueños, de amigos…y después es automático, dejo de acordarme…

 

Y tú? mmmm no lo tengo claro, supongo que pensarás, que andaré en algún lugar, bajo mi locura. No sé a lo más que llego es que me encuentres de repente en cualquier lugar, en cualquier piel de esas que tú tocas y que no sientes, no sé, tal vez, en una luna, en los ojos de algún niño, o en algún lugar de tu casa, esa que nunca pisé.

Ah. sí, bueno,tal vez, me recuerdes en un billete de autobús, en un viaje a la nada, en algún lugar de tu piel, no sé, quizás algún día recuerdes en una mala versión de ti mismo, en algún foco mal puesto o en algún abrazo bien dao”. 

Quizás recuerdes mi olor en el metro, en el bus, en un libro, en un capítulo, o encuentres el brillo de mis ojos, en alguna de esas sonrisas, no sé, esfuérzate en olvidarme, seguro que encuentras mil quinientas cosas que recuerdas. Un minuto, un segundo, un cuerpo, alguna desnudez, algo,  algo de esto, que te haga sentir que hay algo de verdad en toda esta mentira de la vida.

¿Qué qué hago para olvidarte?

Muy fácil, te olvido otra vez.

 

P.d; Acuérdate de olvidarme la próxima vez, no vaya a ser entre beso y beso, nos demos cuenta de que nos amamos y la liemos.

 

 

 

 

 

 

 

Almas.

Tenía los ojos grises, una maleta roja, otra negra, en la roja llevaba lo que menos le importaba perder, por eso era roja. En la negra, todo lo que no quería perder, y algunas bragas. Creo que el ser humano es todo lo que le quepa en su maleta de mano, y a veces, ni eso.

Una cámara de fotos que utilizó, poco, demasiado poco.Nostálgica por decisión, siempre había pensado que los recuerdos han de clavarse en las retinas y los tatuajes han y deben de hacerse en el Alma, y nadie, nadie, debe tener permiso, tanto permiso para desnudarte, de tal manera  que pueda ver tu alma, tu Alma es tuya.

Sí, está hecha de muchos cachos de personas que  dejan cosas en ti, pero es tuya. Verdaderamente es lo único que te pertenece, tu Alma y tú.

…Su Alma, a veces, era negra, gris, blanca, rosa, enamorada, desenamorada, con miedos, valiente, sincera, mentirosa, puta, virgen, monja, educada, maleducada, era de colores, estaba muerta, viva, en coma, pero joder, era suya, y podía moldearla…

Buscó un país frío, para poder así encontrar su propio calor. Allí, aprendió que todo es cómo tú lo quieras ver, que la lluvia trae consigo llanto, y que el llano, estalla, pero calma, que a veces, la mejor decisión, es no tomar ninguna, y que cualquier tiempo pasado NO fue mejor, sólo tienes que confiar, y conocerte.

Hacía verdaderamente, tiempo, mucho tiempo que nadie la amaba…. Tuvo parejas, amigos, amantes. Ella sabía, de más, que ninguno de ellos la estaba amando, ninguno como aquel, aquel que tanto la amó, cómo ella no quería que la amasen…y cómo la vida es un ciclo, ella aceptaba que ahora nadie la amase así e iba de derrota en derrota, de maldición en maldición , entre tanto, iba conociendo  almas que valían la pena conocer, que la llevaban al cine, a dar un paseo, que le hacían la cena, y le daban besos de amor. Si iba conformando con amores mediocres mientras el verdadero no llegaba, aunque a ella le gustaba pensar que cada uno de ellos era el tanto esperado, su alma la avisaba, ella vivía la historia.

A fin de cuentas, nadie puede quitarnos lo besao…

 

espalda

 

Mentiras que Aman.

Me encantó tener tu cariño entre mis brazos, cada uno de todos tus abrazos, cada mirada, cada caricia, cada todo, cada tú, en todas ellas… yo no supe ser muy yo y me limité a mirarte, a aprender a quererte, a dejarme querer, a mirarte, a ver tus ojos, marrones, a ver tu pelo, a ver tu peli, bien estudiada, y muy real, lo vi todo, en tres dimensiones, respiré todas tus mañanas, a sabiendas de que todo aquello era irreal, a sabiendas de que ninguno de los dos podría mantener mucho tiempo aquella mentira preciosa, no somos de nadie, y ambos lo sabemos.

Me limité a besarte, se me olvidó no amarte, y me fui contigo, no sé a dónde, no sé cómo, pero me fui, me limité a mirarte, a sentirte en el pecho, a aprenderme tu peli, a decirte mi amor, y a creerme mi propia mentira. Mastiqué mentiras que jamás hubiese creido si no fuese porque nuestra gran mentira era demasiado conmovedora como para no creerla